¿Casinos para todos?: Se juega más que nunca y hay el doble de salas de apuestas

Por Pablo Calvo, CLARÍN

10-06-12

Hace cuatro años había 80 casinos, hipódromos y espacios para tragamonedas. Hoy funciona 157. En el informe al que accedió Clarín revela que, desde 2008, el juego en la Ciudad creó un 70%.

Un sitio dedicado a las apuestas en todo el mundo, www.casinocity.com, lleva la cuenta: a fines de 2008, funcionaban en la Argentina 80 salas de juego. Pero hoy ya se despliegan 157 salas, forma el doble. Quiere decir que se abren más casinos que plantas industriales y que aquí hay casi tantos lugares de apuestas como en el resto de los países de América del Sur juntos.

El dato de las 80 salas iniciales figura en el informe “Vulnerabilidades de los casinos y el sector de los juegos de azar”, del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), difundido en marzo de 2009.

La institución, que actuó contra el lavado de dinero y las recomendaciones a los países para combatirlo, había anunciado esta tendencia al crecimiento en el informe posterior de Evaluación Mutua, de diciembre de 2010, cuando contabilizó 103 casinos, hipódromos y salas de máquinas tragamonedas.

“No existe una autoridad competente en la Argentina designada para supervisar el cumplimiento de los casinos con los requisitos sugeridos. De hecho, si bien la Unidad de Información Financiera (UIF) tiene algunas facultades sancionatorias, nunca ha impuesto ninguna sanción ”, dijo entonces el GAFI.

Advirtió además que era “muy baja” la cantidad de Informes de Operaciones Sospechosas recibidas desde la Argentina por el juego: 2 en 2007, 1 en 2008 y 5 en 2009. Y se topó con dificultades a la hora de encontrar respuestas oficiales: “la Argentina no proporcionó estadísticas específicas con respecto a las entidades que solo operan como casinos ”.

Un síntoma de esta multiplicación de lugares de apuestas está a la vista en un informe que publicó este viernes el portal de análisis político Escenarios Alternativos (www.escenariosalternativos.org).

Se afirma allí que, en la Ciudad de Buenos Aires, el juego creció un 70 por ciento en los últimos cuatro años. Y el monto de dinero jugado solo el año pasado en el Casino Flotante, las máquinas electrónicas del Hipódromo y las salas de Bingo “supera varios presupuestos sociales y toda la obra pública del Estado nacional: 45 millones de pesos, es decir, cerca de 10 mil millones de dólares “.

El sitio es editado por el radical Jesús Rodríguez, ex diputado y ministro de Economía de Raúl Alfonsín y hoy director del proyecto de Fortalecimiento Legislativo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

En base a informes que elevan al Estado, el trabajo puntualiza:

“La información disponible, nuestra obtención es una verdadera misión imposible, permite saber que los ingresos del concesionario del Casino, donde el monto jugado casi se multiplicó por tres desde el año 2007, alcanzar en los últimos cuatro años una cifra que orilla los 2.500 millones de pesos, más de 600 millones de dólares ”.

“En el caso de las máquinas electrónicas, los ingresos del operador superaron en los cuatro años los 3.600 millones de pesos, más de 800 millones de dólares”.

El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires percibieron que el año pasado disminuyó 184 millones de pesos cada uno, es decir, menos del uno por ciento de lo que se jugó en el año en el Casino y en las máquinas electrónicas “.

“En adición a la conducta socialmente disvaliosa que revela el auge del juego y la exigua contribución fiscal con la que habitualmente se pretende justificar su promoción, corresponde consignar el mismo es internacionalmente considerado como ‘una actividad financiera’ de alto riesgo en relación con las prácticas delictivas del lavado de dinero “.

“Según los propios datos oficiales, de las 10.712 denuncias de operaciones sospechosas de lavado recibidas por la UIF desde el año 2002 hasta marzo de 2011, solo 26 fueron reportadas por salas de juego”.

Según los datos más actualizados del sitio Casino City, utilizado como fuente de referencia por los expertos en prevención del lavado de dinero, existen en el mundo unos 5.573 casinos, hipódromos y salas de apuestas legales: 1731 están en Estados Unidos, 458 en Francia, 428 en Australia, 393 en el Reino Unido y 159 en Canadá, dos más que en la Argentina.

En abril, el diario La Nación reveló que el kirchnerismo pretende verificar contratos y modificar la legislación del juego en la provincia de Buenos Aires, para poder controlar el negocio. El jueves último, Clarín publicó una versión similar sobre la aparente intención del Gobierno de nacionalizar los ingresos del juego y quitar recursos también a la Ciudad de Buenos Aires, donde las concesiones son controladas por el empresario Cristóbal López, que era muy cercano a Néstor Kirchner . La agrupación La Cámpora fue mencionada en esos informes como cercana al futuro esquema de administración. No hubo hasta ahora una voz oficial para aclarar estos puntos.

El diputado bonaerense de la Coalición Cívica-ARI Walter Martello, acaba de presentar el libro “No va más”, que describe “los vínculos entre el juego y la política en la provincia de Buenos Aires, de Duhalde al Boudougate”.

Denuncia que es alarmante el número de espacios propensos para el desarrollo de la ludopatía. En territorio bonaerense, de 1992 a la fecha, se abrieron más de 50 bingos en lugares que presentan una marca determinada social, económica, habitacional, educativa y sanitaria. Se extraen millonarios recursos a los sectores más desprotegidos de la sociedad ”.

Consultado por Clarín, el abogado Juan Félix Marteau, especialista en el campo de la criminalidad financiera internacional, determinado que “el ambiente del casino es disperso en cuanto a la seriedad del cumplimiento de las normas relacionadas con el lavado: hay casinos que cotizan en bolsa , con la seriedad que ello implica, otros no tan sólidos y otros muy flojos de papeles ”.

“El sector del juego se encuentra en amplia expansión en todo el mundo. En Sudamérica, es el nivel de cumplimiento de los estándares globales. Los países del GAFISUD presentan serias falencias en sus marcos regulatorios y en las capacidades de la problemática del juego ingresan al análisis de los sistemas de inteligencia financiera ”sostuvo Marteau.

A fines de 2010, la Iglesia cuestionó la “proliferación de casinos, bingos y del fabuloso negocio de las máquinas tragamonedas” sobre todo en cercanías de barrios pobres. Y reclamó al Estado “regular con transparencia” los juegos de azar.